Cecilia Arditto Delsoglio

Post Term: Benjamin, Walter

Flashlight

The true picture of the past whizzes by. Only as a picture, which flashes its final farewell in the moment of its recognizability, is the past to be held fast.
Walter Benjamin “On the concept of history”

I picture time passing like a bad contact switch, which turns, randomly, the light on and off. We are immersed in this intermittent room where the chairs, the stage and the musical instruments appear and disappear in flashes of sense; the complete picture of a continuous hypothetical space is only in our minds; the real space is in fact fragmented.
Time is a bunch of threads all tied up together. Our precarious perception tools wrap the emptiness around with more hope than certainties. Most of the time, time is just about random jumps on a continuous waiting state, that we, composers, attempt to fill with notes.

 

La belleza del tiempo

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La compañía Música Temprana que dirige mi amigo Adrián van der Spoel me comisionó una obra para el festival Borealis en Noruega. Mi tarea es componer obras contemporáneas en diálogo con el programa que armó Adrián con obras del Barroco Latinoamericano.

Leo a Walter Benjamin.

La imagen verdadera del pasado pasa fugazmente. Sólo el pasado puede ser retenido como imagen que fulgura, sin volver a ser vista jamás, en el instante de su cognoscibilidad.

La imagen del presente es también fugaz. La linealidad de un presente liso es tan ilusoria como un pasado en bloque. La fugacidad no tiene que ver solo con la condición de pasado que aparece intermitente, sino con la pantalla donde se refleja ese pasado, es decir, este presente puro, que no es tampoco liso sino fragmentado. No tiene que ver con la naturaleza continua o discontinua de un hipotético pasado o presente, sino con la misma naturaleza del tiempo, que tiene agujeros, ahora, antes o después.

Pienso en el mecanismo del tiempo como un interruptor con falso contacto, que se prende y apaga en forma azarosa, dando una ilusión de continuidad, iluminando la habitación donde estamos solo de forma intermitente. Me gusta pensar en la música como manojo de tiempo, agarrado con hilos y cintas precarias. A veces discurre casi sin interrupciones. La mayoría de las veces es puro salto, o pura espera. Cuantas más notas, cuanto más artificio, más espera. Cuanto más se trata de llenar un vacío, se vacía aún más.